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Cómo afecta el cambio de hora de invierno a la fatiga visual y la sequedad ocular

Según La Vanguardia, el oftalmólogo Andrés Buján, del Instituto Oftaldex del Hospital Universitari Dexeus, explica que el cambio al horario de invierno puede favorecer el cansancio visual y la…

actualizado 24 de octubre de 2026

Cómo afecta el cambio de hora de invierno a la fatiga visual y la sequedad ocular

Según La Vanguardia, el oftalmólogo Andrés Buján, del Instituto Oftaldex del Hospital Universitari Dexeus, explica que el cambio al horario de invierno puede favorecer el cansancio visual y la sensación de ojo seco porque, durante unos días, altera el sueño y el descanso. El efecto más prolongado, sin embargo, está relacionado con la menor luz natural del otoño: pasamos más tiempo en interiores, con calefacción, baja humedad y pantallas. La clave práctica es distinguir el ajuste temporal del reloj de los cambios ambientales y comprobar qué molestias aparecen realmente en cada etapa.

El ajuste del reloj y la luz del invierno

El cambio horario puede modificar el sueño y el descanso durante unos días, mientras el organismo se adapta al nuevo horario. Según Buján, ese ajuste suele completarse en una semana. El cansancio visual, la irritación, el escozor o la sensación de arenilla pueden aparecer durante ese periodo como molestias transitorias.

La situación se mantiene cuando disminuye la luz natural. Los espacios cerrados y calentados favorecen la evaporación de la lágrima, mientras que el uso del ordenador o del móvil reduce el parpadeo y dificulta la lubricación de la superficie ocular. La combinación explica que aparezcantogether irritación, arenilla y fatiga.

También cambia la visión nocturna. Al diminish la luz, la pupila se dilata y la agudeza visual disminuye, por lo que cuesta más reconocer detalles o calcular distancias. Los faros de un vehículo pueden provocar deslumbramientos y obligar al ojo a readaptarse durante unos segundos. En invierno, la sensación es más frecuente porque también aumenta el número de desplazamientos realizados de noche.

Plan de siete días, sin nuevas compras

Materiales: ninguno. Presupuesto inicial: 0 euros. Plazo: siete días, el periodo que suele tardar el organismo en adaptarse al cambio horario, según el oftalmólogo.

  • SLEEP: mantén una hora de acostarte y levantarte lo más estable posible. Anota si el cansancio visual coincide con un sueño irregular o con el periodo de adaptación al nuevo horario.
  • PANTALLAS: alterna el uso del ordenador y el móvil con pausas, y parpadea de forma consciente durante la pantalla. El uso de estos dispositivos reduce el parpadeo, una de las causas directa de la menor lubricación ocular.
  • AMBIENTE: ventila las habitaciones y presta atención al aire seco producido por la calefacción. Si ya dispones de un humidificador, utilízalo para evitar que el entorno resulte demasiado seco y contribuya a la evaporación de la lágrima.
  • NOCHE: comprueba si reconoces detalles, calculas distancias o distingues mejor los elementos cercanos. La darkness y el tiredness visual pueden volver más evidente un problema que no se aprecia durante el día.

Este plan sirve para observar la evolución, no para sustituir una valoración clínica. Su objetivo es reducir los factores ambientales controlables y dejar registrada la relación entre sueño, pantallas y síntomas.

Quiénes necesitan más atención

Las personas con cataracts pueden notar una peor visión nocturna antes de que la visión diurna resulte molesta. La miopía y otras alteraciones visuales también pueden manifestarse con más limitaciones cuando la iluminación es insuficiente, especialmente al conducir de noche.

Si aparecen halos persistentes o empeoran, Buján recomienda una revisión oftalmológica. Quien ya tenga dificultades para ver de noche puede llevar ese dato a la consulta: aislar el efecto del horario de invierno ayuda a distinguir una molestia pasajera de un problema visual que requiere valoración.

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